POESIA ESCATOLÓGICA
El misterioso misterio de la vida
Publicado el Marzo 7, 2007 por javimonorra
Reconozco mi ignorancia,
y pregunto al que lo entienda:
por qué si Yo como gloria,
termino cagando mierda.
Otro de Otro:
De los gustos son igual,
lo mejor es el cagar;
y despúes de haber cagado,
queda el cuerpo descansado
miércoles, 23 de abril de 2008
martes, 22 de abril de 2008
FIESTA DE LAS LETRAS ESPAÑOLAS

Nace en 1547 en Alcalá de Henares. Asiste a la Universidad. Hacia 1569 acompaña al Cardenal Acquaviva, legado pontificio, a Roma y después sirve como soldado. En 1571 participa en la Batalla de Lepanto con el deseo de encarnar los valores del heroismo en una España donde todas las referencias morales estaban desapareciendo. Allí pierde el uso de su mano izquierda . Cae prisionero de los turcos, lo que le hace pasar cinco años (1575-1580) en una cárcel de Argel cuya miseria describe en varias de sus obras. Tras repetidos intentos de fuga, es rescatado por los frailes Trinitarios y regresa a España.

En 1584 se casa con Catalina de Salazar y Palacios, encuentra un empleo como proveedor de viveres de la Armada Invencible y va a verse mezclado en asuntos oscuros que le llevan de nuevo a prisión aunque es liberado al demostrarse su inocencia. En 1585 se da a conocer en el mundo de las letras gracias a una novela pastoral muy del gusto de la época, La Galatea. En 1604 se instala en Valladolid, ciudad a la que se había trasladado la Corte y vuelve a prisión aunque es liberado al demostrarse su inocencia.
En 1605 se publica la primera parte de El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha. España acoge esta obra con gran entusiasmo y Cervantes decide dedicarse por entero a la creación literaria. En 1608 se instala en Madrid donde continúa escribiendo con grandes apuros económicos. En 1613 se publican sus Novelas Ejemplares en las que presenta dos géneros diferentes : en unas relata, transponiéndolas, las aventuras amorosas del autor ; en otras hace hablar a los seres y describe los diferntes aspectos de la sociedad.
En 1614, Cervantes publica una obra crítica literaria Viaje al Parnaso y se da a conocer como dramaturgo con Numancia, ocho Comedias y Entremeses. En 1615 se publica la segunda parte del Quijote a modo de conclusión de la primera. Antes de morir en Madrid, deja el manuscrito de Los Trabajos de Persiles y Segismunda, ejemplo destacado del tipo de novela de caballería que él mismo había ridiculizado en Don Quijote
Muere en 1616 aunque desconocemos la fecha exacta. El 23 de abril es enterrado en un lugar desconocido del Convento de los Trinitarios de Madrid.
lunes, 21 de abril de 2008
LOS VINOS DE LOS HINOJOSOS
La Condesa de Leganza, nació en la Toscana, zona central italiana de buenos caldos, siendo sus más famosos los de Chianti . Se casó muy joven con un acaudalado suizo, jugador empedernido, y derrochador de bienes y hacienda.
Quedó viuda muy joven, y puesto que se había criado en una zona vinícola, se vino a rehacer su vida a la finca que poseía en Los Hinojosos.
En el verano de 1818 llegó la Condesa a su heredad de viñedos de Los Hinojosos, enérgica como ella era por naturaleza, empezó por hipotecar la finca para obtener dinero y así preparar la vendimia y levantar la bodega y la casa.
Consiguió unas imnovadoras calidades de vinos de los que en la zona ni se conocian.
Actualmente, en la la Finca Los Trenzones, se consiguen unos vinos de una calidad inmejorable, sobretodo un blanco con D.O La Mancha, de una calidad difícil de superar, logrado con tipos de uvas nada normales, destacando la Savignon Blanc.
Este vino joven, fresco y afrutado, se elabora en la bodega Condesa de Leganza, se provee de los viñedos del término municipal de Los Hinojosos (Cuenca).
Quedó viuda muy joven, y puesto que se había criado en una zona vinícola, se vino a rehacer su vida a la finca que poseía en Los Hinojosos.

En el verano de 1818 llegó la Condesa a su heredad de viñedos de Los Hinojosos, enérgica como ella era por naturaleza, empezó por hipotecar la finca para obtener dinero y así preparar la vendimia y levantar la bodega y la casa.
Consiguió unas imnovadoras calidades de vinos de los que en la zona ni se conocian.
Actualmente, en la la Finca Los Trenzones, se consiguen unos vinos de una calidad inmejorable, sobretodo un blanco con D.O La Mancha, de una calidad difícil de superar, logrado con tipos de uvas nada normales, destacando la Savignon Blanc.
Este vino joven, fresco y afrutado, se elabora en la bodega Condesa de Leganza, se provee de los viñedos del término municipal de Los Hinojosos (Cuenca).
viernes, 18 de abril de 2008
LA GRAN MATANZA DE LAS INOCENTES FOCAS



El gobierno canadiense ha derramado la gota que ha colmado el vaso de la paciencia de las organizaciones ecologistas de todo el mundo añadiendo al argumentario a favor de la campaña de caza de focas una novedad: que el uso del garrote no es cruel. Que nos definan entonces qué es cruel para ellos...
Canadá, un país que no suele salir en las noticias, aparece como cada año defendiendo la matanza indiscriminada de focas en la zona del lago de San Lorenzo, algunas mas de 350.000 al año.

Ofrecemos las fotos para que juzgueis vosotros mismos.
LA VIDA ES MARAVILLOSA
¿Por qué llorar mientras voy andando, si otros ríen y no tienen pies?
¿No crees que sería bueno hacer un inventario de los bienes que has recibido para así vivir con mayor alegría y optimismo?

Tienes un corazón que es una maravilla de la naturaleza. Bombea hora tras hora, 36 millones de latidos al año, año tras año, despierto o dormido, impulsando la sangre a través de 100 mil kilómetros de venas y arterias, que llevan... Más de 2 millones de litros de sangre al año.
Tu sangre es un formidable tesoro. Son apenas 4 litros pero allí hay 22 millones de células sanguíneas, y en cada célula hay muchas moléculas y en cada molécula hay un átomo que oscila más de 10 millones de veces por segundo.
... Ahora pregúntate:
Lo triste es que dedicamos mucho tiempo pensando en lo que nos hace falta y casi nunca nos detenemos a recordar y agradecer lo muchísimo bueno que poseemos.
Y sabes por qué?...
PORQUE LA VIDA ES MARAVILLOSA.
¿No crees que sería bueno hacer un inventario de los bienes que has recibido para así vivir con mayor alegría y optimismo?

Tienes un corazón que es una maravilla de la naturaleza. Bombea hora tras hora, 36 millones de latidos al año, año tras año, despierto o dormido, impulsando la sangre a través de 100 mil kilómetros de venas y arterias, que llevan... Más de 2 millones de litros de sangre al año.
Tu sangre es un formidable tesoro. Son apenas 4 litros pero allí hay 22 millones de células sanguíneas, y en cada célula hay muchas moléculas y en cada molécula hay un átomo que oscila más de 10 millones de veces por segundo.
... Ahora pregúntate:
Lo triste es que dedicamos mucho tiempo pensando en lo que nos hace falta y casi nunca nos detenemos a recordar y agradecer lo muchísimo bueno que poseemos.
Y sabes por qué?...
PORQUE LA VIDA ES MARAVILLOSA.
MIGUEL HERNANDEZ A ROSARIO LA DINAMITERA
Muere «Rosario la Dinamitera», la miliciana que inspiró a Miguel Hernández.
La miliciana Rosario Sánchez Mora, «Rosario la Dinamitera», inmortalizada en uno de los más conocidos poemas de batalla de Miguel Hernández, ha muerto hoy en Madrid a los 88 años, han informado fuentes del PCE. Nacida el 21 de abril de 1919 en Villarejo de Salvanés (Madrid), fue una de las primeras mujeres en alistarse a los 17 años en las milicias populares que combatieron durante la Guerra Civil...

ROSARIO LA DINAMITERA
Rosario, dinamitera,
sobre tu mano bonita
celaba la dinamita
sus atributos de fiera.
Nadie al mirarla creyera
que había en su corazón
una desesperación,
de cristales, de metralla
ansiosa de una batalla,
sedienta de una explosión.
Era tu mano derecha,
capaz de fundir leones,
la flor de las municiones
y el anhelo de la mecha.
Rosario, buena cosecha,
alta como un campanario
sembrabas al adversario
de dinamita furiosa
y era tu mano una rosa
enfurecida, Rosario.

Buitrago ha sido testigo
de la condición de rayo
de las hazañas que callo
y de la mano que digo.
¡Bien conoció el enemigo
la mano de esta doncella,
que hoy no es mano porque de ella,
que ni un solo dedo agita,
se prendó la dinamita
y la convirtió en estrella!
Rosario, dinamitera,
puedes ser varón y eres
la nata de las mujeres,
la espuma de la trinchera.
Digna como una bandera
de triunfos y resplandores,
dinamiteros pastores,
vedla agitando su aliento
y dad las bombas al viento
del alma de los traidores.
Miguel Hernández, hacia 1937
La miliciana Rosario Sánchez Mora, «Rosario la Dinamitera», inmortalizada en uno de los más conocidos poemas de batalla de Miguel Hernández, ha muerto hoy en Madrid a los 88 años, han informado fuentes del PCE. Nacida el 21 de abril de 1919 en Villarejo de Salvanés (Madrid), fue una de las primeras mujeres en alistarse a los 17 años en las milicias populares que combatieron durante la Guerra Civil...

ROSARIO LA DINAMITERA
Rosario, dinamitera,
sobre tu mano bonita
celaba la dinamita
sus atributos de fiera.
Nadie al mirarla creyera
que había en su corazón
una desesperación,
de cristales, de metralla
ansiosa de una batalla,
sedienta de una explosión.
Era tu mano derecha,
capaz de fundir leones,
la flor de las municiones
y el anhelo de la mecha.
Rosario, buena cosecha,
alta como un campanario
sembrabas al adversario
de dinamita furiosa
y era tu mano una rosa
enfurecida, Rosario.

Buitrago ha sido testigo
de la condición de rayo
de las hazañas que callo
y de la mano que digo.
¡Bien conoció el enemigo
la mano de esta doncella,
que hoy no es mano porque de ella,
que ni un solo dedo agita,
se prendó la dinamita
y la convirtió en estrella!
Rosario, dinamitera,
puedes ser varón y eres
la nata de las mujeres,
la espuma de la trinchera.
Digna como una bandera
de triunfos y resplandores,
dinamiteros pastores,
vedla agitando su aliento
y dad las bombas al viento
del alma de los traidores.
Miguel Hernández, hacia 1937
INICIO DE DON QUIJOTE EN HOMENAJE A DON MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA

DON QUIJOTE DE LA MANCHA.
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El resto della concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas con sus pantuflos de lo mismo, los días de entre semana se honraba con su vellori de lo más fino. Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera. Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años, era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro; gran madrugador y amigo de la caza. Quieren decir que tenía el sobrenombre de Quijada o Quesada (que en esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben), aunque por conjeturas verosímiles se deja entender que se llama Quijana; pero esto importa poco a nuestro cuento; basta que en la narración dél no se salga un punto de la verdad.
Es, pues, de saber, que este sobredicho hidalgo, los ratos que estaba ocioso (que eran los más del año) se daba a leer libros de caballerías con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el ejercicio de la caza, y aun la administración de su hacienda; y llegó a tanto su curiosidad y desatino en esto, que vendió muchas hanegas de tierra de sembradura, para comprar libros de caballerías en que leer; y así llevó a su casa todos cuantos pudo haber dellos; y de todos ningunos le parecían tan bien como los que compuso el famoso Feliciano de Silva: porque la claridad de su prosa, y aquellas intrincadas razones suyas, le parecían de perlas; y más cuando llegaba a leer aquellos requiebros y cartas de desafío, donde en muchas partes hallaba escrito: la razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura, y también cuando leía: los altos cielos que de vuestra divinidad divinamente con las estrellas se fortifican, y os hacen merecedora del merecimiento que merece la vuestra grandeza. Con estas y semejantes razones perdía el pobre caballero el juicio, y desvelábase por entenderlas, y desentrañarles el sentido, que no se lo sacara, ni las entendiera el mismo Aristóteles, si resucitara para sólo ello. No estaba muy bien con las heridas que don Belianis daba y recibía, porque se imaginaba que por grandes maestros que le hubiesen curado, no dejaría de tener el rostro y todo el cuerpo lleno de cicatrices y señales; pero con todo alababa en su autor aquel acabar su libro con la promesa de aquella inacabable aventura, y muchas veces le vino deseo de tomar la pluma, y darle fin al pie de la letra como allí se promete; y sin duda alguna lo hiciera, y aun saliera con ello, si otros mayores y continuos pensamientos no se lo estorbaran.

Tuvo muchas veces competencia con el cura de su lugar (que era hombre docto graduado en Sigüenza), sobre cuál había sido mejor caballero, Palmerín de Inglaterra o Amadís de Gaula; mas maese Nicolás, barbero del mismo pueblo, decía que ninguno llegaba al caballero del Febo, y que si alguno se le podía comparar, era don Galaor, hermano de Amadís de Gaula, porque tenía muy acomodada condición para todo; que no era caballero melindroso, ni tan llorón como su hermano, y que en lo de la valentía no le iba en zaga.
En resolución, él se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio, y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio. Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros, así de encantamientos, como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles, y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas soñadas invenciones que leía, que para él no había otra historia más cierta en el mundo.
Decía él, que el Cid Ruy Díaz había sido muy buen caballero; pero que no tenía que ver con el caballero de la ardiente espada, que de sólo un revés había partido por medio dos fieros y descomunales gigantes. Mejor estaba con Bernardo del Carpio, porque en Roncesvalle había muerto a Roldán el encantado, valiéndose de la industria de Hércules, cuando ahogó a Anteo, el hijo de la Tierra, entre los brazos. Decía mucho bien del gigante Morgante, porque con ser de aquella generación gigantesca, que todos son soberbios y descomedidos, él solo era afable y bien criado; pero sobre todos estaba bien con Reinaldos de Montalbán, y más cuando le veía salir de su castillo y robar cuantos topaba, y cuando en Allende robó aquel ídolo de Mahoma, que era todo de oro, según dice su historia. Diera él, por dar una mano de coces al traidor de Galalón, al ama que tenía y aun a su sobrina de añadidura.
En efecto, rematado ya su juicio, vino a dar en el más extraño pensamiento que jamás dio loco en el mundo, y fue que le pareció convenible y necesario, así para el aumento de su honra, como para el servicio de su república, hacerse caballero andante, e irse por todo el mundo con sus armas y caballo a buscar las aventuras, y a ejercitarse en todo aquello que él había leído, que los caballeros andantes se ejercitaban, deshaciendo todo género de agravio, y poniéndose en ocasiones y peligros, donde acabándolos, cobrase eterno nombre y fama.
Imaginábase el pobre ya coronado por el valor de su brazo por lo menos del imperio de Trapisonda: y así con estos tan agradables pensamientos, llevado del estraño gusto que en ellos sentía, se dió priesa a poner en efecto lo que deseaba. Y lo primero que hizo, fue limpiar unas armas, que habían sido de sus bisabuelos, que, tomadas de orín y llenas de moho, luengos siglos había que estaban puestas y olvidadas en un rincón. Limpiólas y aderezólas lo mejor que pudo; pero vió que tenían una gran falta, y era que no tenía celada de encaje, sino morrión simple; mas a esto suplió su industria, porque de cartones hizo un modo de media celada, que encajada con el morrión, hacía una apariencia de celada entera. Es verdad que para probar si era fuerte, y podía estar al riesgo de una cuchillada, sacó su espada, y le dió dos golpes, y con el primero y en un punto deshizo lo que había hecho en una semana: y no dejó de parecerle mal la facilidad con que la había hecho pedazos, y por asegurarse de este peligro, lo tornó a hacer de nuevo, poniéndole unas barras de hierro por de dentro de tal manera, que él quedó satisfecho de su fortaleza; y, sin querer hacer nueva experiencia de ella, la diputó y tuvo por celada finísima de encaje. Fue luego a ver a su rocín, y aunque tenía más cuartos que un real, y más tachas que el caballo de Gonela, que tantum pellis, et ossa fuit, le pareció que ni el Bucéfalo de Alejandro, ni Babieca el del Cid con él se igualaban. Cuatro días se le pasaron en imaginar qué nombre le podría: porque, según se decía él a sí mismo, no era razón que caballo de caballero tan famoso, y tan bueno él por sí, estuviese sin nombre conocido; y así procuraba acomodársele, de manera que declarase quien había sido, antes que fuese de caballero andante, y lo que era entones: pues estaba muy puesto en razón, que mudando su señor estado, mudase él también el nombre; y le cobrase famoso y de estruendo, como convenía a la nueva orden y al nuevo ejercicio que ya profesaba: y así después de muchos nombres que formó, borró y quitó, añadió, deshizo y tornó a hacer en su memoria e imaginación, al fin le vino a llamar ROCINANTE, nombre a su parecer alto, sonoro y significativo de lo que había sido cuando fue rocín, antes de lo que ahora era, que era antes y primero de todos los rocines del mundo. Puesto nombre y tan a su gusto a su caballo, quiso ponérsele a sí mismo, y en este pensamiento, duró otros ocho días, y al cabo se vino a llamar DON QUIJOTE, de donde como queda dicho, tomaron ocasión los autores de esta tan verdadera historia, que sin duda se debía llamar Quijada, y no Quesada como otros quisieron decir. Pero acordándose que el valeroso Amadís, no sólo se había contentado con llamarse Amadís a secas, sino que añadió el nombre de su reino y patria, por hacerla famosa, y se llamó Amadís de Gaula, así quiso, como buen caballero, añadir al suyo el nombre de la suya, y llamarse DON QUIJOTE DE LA MANCHA, con que a su parecer declaraba muy al vivo su linaje y patria, y la honraba con tomar el sobrenombre della.
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